Redacción/ Esto Es
Orlando era un niño cuando fue obligado a salir de Comitán, Chiapas, para ayudar con el sustento de su familia; su padre al no tener un trabajo para mantener su hogar, decidió salir por la puerta falsa, al mayor de sus hijos con tan solo 16 años de edad y un alma de niño, le tocó madurar al llegar esa tarde de septiembre del 2009 a su casa y encontrar a su padre muerto colgando de un árbol, días después sin comprender la situación, sin vivir su duelo y en su mente reviviendo una y otra vez la imagen de su padre muerto, llegó a “El Cielo”, un fraccionamiento privado en la Riviera Maya, para aprender un nuevo oficio y comenzar con el infierno que hoy en día lo persigue.

La madre de Orlando una ama de casa al quedarse viuda, sin saber un oficio, con cuatro hijos menores de edad, una deuda por los gastos funerarios de su recién fallecido marido y prácticamente en la calle, se vio en la necesidad de “repartir” a sus hijos con familiares y conocidos, sus planes eran juntar el suficiente dinero a corto plazo para que todos volvieran a estar juntos; la entrada económica  fuerte sería la de su hijo mayor de 16 años a quien mandó lejos de la tierra que lo vio nacer, aprovechando que un “amigo” de la familia quien estaba a pocos días de regresar a Playa del Carmen donde trabajaba como albañil, le había platicado se ganaba muy bien.

Su llegada a otra ciudad no fue nada fácil para ese joven que hacía dos meses vivía y pensaba como un niño, y como todo aquel que sale con las manos vacías en busca de un mejor futuro dejando a su familia atrás, le resultaba difícil más aun teniendo como últimos recuerdos la cruda escena de su padre muerto, su madre llorando al verlo partir, hechos que lo acompañan mientras dormía; su único consuelo cada despertar, era ver que faltaba menos para regresar a los brazos de mamá, ya que él estaba cumpliendo con su parte en mandar cada semana su sueldo de mil pesos para que la situación económica en su casa se estabilizará y pronto pudiera volver; por techo y comida no tenía que preocuparse, en “El Cielo” donde trabajaba como ayudante de albañil, podía dormir dentro de la misma obra en construcción y los alimentos los proveía su patrón, el mismo hombre en quien la mujer que le dio la vida cegada por la desesperación confió, sin imaginar que de su “ángel salvador”, se convertiría en su verdugo.

A pesar de la explotación laboral a la que era sometido realizando trabajos pesados en una jornada de hasta 16 horas diarias, para un pequeño cuerpo que a simple vista se notaba la mala alimentación a lo largo de su vida, así como las heridas en sus manos mostraban lo inexperto utilizando sus herramientas, ese joven con la mirada inocente y una voz entre temblorosa y llena de esperanza, cargaba bultos de cemento, ayudaba a echar colados y siendo presa fácil de los chantajes de su patrón, que abusaba de la necesidad e ignorancia de ese niño que lo único que buscaba era pronto regresar a casa, también era utilizado para lavar ropa y hacer mandados por el mismo mísero sueldo y sin un seguro médico, soportando todo para cumplirle a su madre y hermanos el volverse a reunir.

Y como si las cosas no hubieran sido ya difíciles a su corta edad, la vida lo volteo a ver una vez más, la madrugada del 22 de noviembre del 2009, a Orlando le arrebataron por completo su inocencia, su mirada ahora estaba perdida y sus palabras eran de rencor, ese mismo niño que horas antes había cobrado su sueldo y con ilusión hizo el envío a su familia, ahora pensaba en cómo vengarse del hombre a quien llegó a ver como una figura paterna en el poco tiempo de convivir, regresar a su casa no estaba ya dentro de sus planes, porque no tenía dinero para evitar que una vez más fuera separado de sus hermanos y sentía había defraudado a la mujer que lo trajo a éste mundo, la misma que lo obligó a dejar su hogar y de quien no se sabe si en algún momento lo ha venido a buscar.

Durante la tarde noche del día sábado 21 de noviembre del mismo año, Carlos el patrón de Orlando, lo mandó a comprar cervezas, a su regreso lo invitó a tomar con él y al ver la negación del menor, el hombre 10 años mayor volvió a los chantajes de dejarlo sin trabajo si no hacia lo que le pedía, por temor a que el hombre se molestara más y pensando que podía regresar a casa con las manos vacías acepto; mientras tomaban la primer cerveza, Carlos le recordaba a Orlando la promesa que le hizo a su madre, de cuidarlo y ver que estuviera bien ya que este hombre sabía que no era fácil vivir alejado de la familia en un lugar dónde sus únicos amigos son los recuerdos y las esperanzas de volver a su tierra natal en un corto tiempo, palabras que le sacaron lágrimas a ese joven que pensaba y actuaba aún como un niño, así se ganó la confianza y de una cerveza pasaron a dos y otras tantas hasta que el alcohol hizo efecto en ese pequeño cuerpo mal nutrido, y finalmente el sueño lo venció.

Tiempo después un fuerte dolor lo despertó, confundido y tras unos segundos se dio cuenta que su patrón estaba abusando sexualmente de él penetrándolo analmente, aunque no sabía qué pasaba el sentirlo sobre él y ese dolor físico, lo llenó de coraje y miedo, pero era más grande su temor de perder el trabajo así como de ser agredido y para evitar ser golpeado, mejor se hizo el dormido, así pasó algún rato hasta que viendo los primeros rayos del sol acabó ese tormentoso momento que Orlando no sabe cuánto duró. Cuando Carlos por fin se durmió, lleno de coraje el menor se levantó y lo primero que vio fue su truza llena de sangre al igual que la bermuda que llevaba puesta, se puso su camiseta vieja y los tenis con los que salió de su casa varios números más grandes y rotos, y por unos instantes se le quedó viendo a su agresor, por su mente pasaba hacerle daño pegándole con un polín y salir huyendo, o simplemente correr sin rumbo fijo…

¿Qué hubieras hecho tú? 

Orlando, optó por la segunda opción, dentro de su inocencia nuevamente no alcanzaba a comprender que había sido víctima de un pederasta.
Mientras corría tratando de escapar de esas imágenes, el dolor y los sentimientos encontrados que sentía, llegó a una caseta de seguridad dónde un guardia se encontraba tomando café, le pidió ayuda contándole lo que le había sucedido dentro de la obra donde trabajaba, el guardia no lo pensó mucho y solicitó la intervención de una unidad policíaca, en ese entonces, al número de emergencias 066.

Los policías que en ese momento acudieron al auxilio, al escuchar lo que el menor había sufrido y viendo su bermuda con manchas de sangre, no dudaron en ingresar a la obra negra donde Carlos aún dormía y aún bajo los influjos del alcohol, fue levantado para ser llevado en calidad de detenido por el delito de violación, como primera instancia a Seguridad Publica, de acuerdo al antiguo sistema penal conocido como inquisitivo, el violador debió ser turnado al Ministerio Pública en las primeras 72 horas de haber sido detenido, y el menor por los derechos que le corresponden turnado al Sistema Nacional Para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), dónde buscarían a la madre o un tutor que lo acompañara a denunciar la violación.

A la fecha autoridades no saben qué sucedió en ese momento, las administraciones han ido cambiando, sin embargo Orlando debió ser regresado a los brazos de su madre, de donde jamás debió de separarse; lamentablemente eso no ocurrió y ahora vaga por las calles de Playa del Carmen sin rumbo fijo, su estado físico es deplorable y qué decir de su estado de salud mental, el trauma de ver a su padre muerto colgando de un árbol, el ser separado de los brazos de su madre y dejar el calor de su hogar, aunado a la atrocidad que vivió en manos de quien se suponía sería la garantía para salir tanto él como su familia adelante, afectaron severamente el estado mental de aquel pequeño con mirada inocente, a quien sus últimos recuerdos acompañan donde quiera que va, mismos que lo meten en problemas, ese niño no olvida sus ropas manchadas de sangre y a su padre muerto, aunque lamentablemente para Orlando su padre vive y juntos se pasean por las calles de Solidaridad matando gente, no sabemos si esos pensamientos son a los que se aferró para de alguna manera vengar el daño que Carlos le provocó o es un tipo de alucinaciones, pero que con frecuencia lo traicionan y cuando siente que está en peligro, comienza a gritar que él junto con su padre muerto van a matar gente, él simplemente atraviesa corriendo las canchas de los parques donde acostumbra a pernoctar y tal vez defendiendo lo que siente como hogar, grita que todos van a morir y que están llenos de sangre, pero antes de ahuyentar a alguien, es agredido físicamente por la gente que se siente amenazada por el ahora joven con mentalidad de un niño. La mayoría de la gente piensa que por su apariencia y comportamiento se encuentra bajo los efectos de las drogas o el alcohol, incluso policías lo llaman

“integrante del escuadrón de la muerte”

pensando que se trata de un indigente quien el vicio lo llevó a terminar así y por la misma razón no proceden ni para llevarlo ante el Juez Calificador por la supuesta falta cometida, porque ese tipo de gente no reciben, y mucho menos pueden llevarlo al Hospital por la simple razón de que “ocuparía una cama que otro paciente la puede aprovechar”.

La administración actual del Sistema Nacional Para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) refiere que el menor tuvo que haber sido canalizado a interponer su denuncia a la Procuraduría de la Defensa del Menor donde sería resguardado, posteriormente el DIF se encargaría de regresarlo a su ciudad de origen y asegurarse de que la madre se iba a hacer cargo de él.

Nadie sabe que pasó con el procedimiento, si el violador purgó su condena si es que llegó hasta el ahora Centro de Retención Municipal, y si aumentó su sentencia por el daño mental que ocasionó en aquel entonces niño, al ser un menor de edad sin familiares cercanos y desconocer el procedimiento, lo más probable es que haya quedado en libertad las horas siguientes de haber sido detenido, así como Orlando fue abandonado a su suerte, y se desconoce si Carlos es reincidente en Solidaridad o regresó a su lugar de origen, solo sabemos que para Orlando, su llegada a “El Cielo” fue todo un infierno.