Redacción/Esto Es

De día es una madre como cualquier otra, ayuda a sus hijos con sus tareas, lava la ropa, hace la comida entre otros quehaceres del hogar, es una mujer que trabaja para ayudar con los gastos de su casa, es la esposa que todo hombre puede soñar, de noche una mujer cualquiera como la tacha la sociedad.

Por las noches es la acompañante del mejor postor cuando corre con suerte, el desfogue de cualquier borracho que la busca solo por placer, y en el peor de los casos, la mejor víctima de cualquier uniformado que la utiliza como un objeto, somete a sus necesidades y extorsiona cuantas veces le plazca con tal de no detenerla, aparte una nueva amenaza ha surgido que la obliga a alargar sus jornadas y doblegarse ante cualquier autoridad.

Siendo el oficio más antiguo para el cual no se estudia y el que Nadia comenzó como diversión, ahora simplemente lo hace para ganarse la vida y para darles a sus hijas todo lo que ella careció, incluso estudios, los cuales ahora le impiden trabajar en algo más digno.

Desde hace 22 años Nadia a sus 35 años de edad, sale por las noches de su casa dirigiéndose a otra ciudad, donde sus únicos conocidos son sus clientes y autoridades locales, ya que dice estando en “las andadas” es difícil hacerse de amistades debido a las envidias que existen entre las muchachas que se juntan en la misma esquina todas las noches para trabajar.

Siendo la cuarta de seis hijas; Nadia sintió que le faltó un poco mas de atención por parte de sus padres, quienes tenían que trabajar jornadas largas en el campo para poder sostener a toda la familia, que aunque no los culpa de ser lo que ahora es, ella piensa que si hubieran estado más sobre de ella su vida hubiera sido distinta, “me gustaba estudiar tenía buenas calificaciones, pero poco a poco fui dejando las responsabilidades en casa, comencé a buscar pretextos para llegar tarde incluso a veces no llegaba, mis hermanas no decían nada pues al faltar mano dura y una buena atención, todas hacíamos lo que queríamos”, comenta Nadia.

A los 12 años comencé con el desmadre

Tuve un novio con el cual perdí mi virginidad lo cual no me gustó por ser ambos inexpertos, pero solo fue cosa de que probara una vez, ya que después con cualquiera de mis amigos me acostaba, mis vecinos comenzaron a darse cuenta  la clase de vida que llevábamos y yo junto con mis hermanas fuimos a parar al DIF en varias ocasiones, los primeros días me gustaba el que las trabajadoras sociales nos bañaran nos dieran de comer y nos dejaran ver televisión, nos daban algo que ni en casa ni en la calle lo teníamos, pero después me aburría y buscaba la forma de escaparme, tres veces fueron las que pude salirme de ese lugar.

La última vez que me salí ya tenía 15 años, llegue pidiendo aventón en una carretera, hasta que me topé con un trailero, el cual me llevó lejos de mi ciudad, le pagué con sexo y él después me recomendó con sus amigos, viví así por varios años, dar placer a los hombres fue una manera de sobrevivir, no siempre me gustaba pero si quería comer y seguir viajando gratis lo tenía que hacer, las cabinas de los camiones se convirtieron en mi nuevo hogar,  me la pase viajando por Tijuana, Reynosa, Sinaloa, Sonora prácticamente por toda la república,  conociendo mucha gente muchos lugares  viendo paisajes sobre la carretera de día y de noche hasta que llegue a esta ciudad.

Lo único que yo sabía era hacer gozar a los hombres y a eso me tuve que dedicar, aparte de que en aquellos tiempos me iba muy bien, llegaba a ganar lo que yo quería no menos de cinco mil pesos en una sola noche, lo que ahora con trabajos saco en dos semanas y eso si bien me va.

He estado con infinidad de clientes, desde los que se dicen narcos, juniors, comandantes, marinos, extranjeros, mujeres, y ya para rematar albañiles y borrachos que lleguen a mí, una vez lo tuve todo, uno de mis clientes se enamoró de mí, era empresario y nos veíamos muy seguido me compraba vestidos carísimos, relojes, anillos y  joyas que nunca en mi vida podría imaginar, él quería que nos casaramos y me la cantó pero yo sabía que no podía ser, vengo de una familia muy humilde, me encanta el desmadre y sé que su familia no tan fácil me iba a aceptar.

Dejamos de vernos, un año después lo encontré en un bar de Navolato, él sabía los lugares  por donde yo trabajaba, y que a donde quiera que fuera a lo mismo me dedicaba, de hecho así nos conocimos él llegó a una junta de trabajo pero fue en su segunda visita, meses después que se atrevió a hablarme, bebimos hablamos y al final me fui con él. Fui su compañía el fin de semana y estuve con él un par de meses hasta que un día cuando comencé a sentir cosas por él mejor me alejé, mi hermana a las prostitutas no nos pasa como en las comedias esta es la vida real, creo que los dos nos gustamos y podía darme una vida de lujos, pero soy realista y ese solo fue un lujo que me pude dar,  así que ese día cuando lo volví a ver supe que no era coincidencia, que él me fue a buscar, y solo ya no quise saber más de él, así que en cuanto lo vi pasar me escondí, sin saber a qué iba y solo quedándome con lo que viví tiempo atrás,  sus regalos los vendí y empeñé; no tenía un lugar fijo donde vivir y no quería me fueran a robar, el dinero que juntaba de eso se lo enviaba a mis papás.

A los 20 años conocí al que ahora es mi esposo, él fue uno de mis clientes y viene de una familia muy conservadora, así que cuando se enteraron de que yo soy una prostituta enseguida trataron de hacerme a un lado, me hacían la vida imposible para que yo me alejara de él, y aunque no pensaba casarme ni quedarme con él, por orgullo me aferré,  ya que todo lo que me proponía lo conseguía y así aprendí a quererlo y hacerme a la idea de que con ese hombre me iba a casar, a él no le gustaba mi trabajo aunque fue ahí donde nos conocimos y cuando nos fuimos a vivir juntos los primeros meses yo le exigía ropa, comida y salidas a lugares a los que yo estaba acostumbrada y podía pagar, al principio fue por joderlo nada más porque quería ver hasta dónde era capaz de aguantarme hasta que un día él se puso a robar, fue divertido y emocionante para mi pero es bien pendejo y yo sabía que en cualquier momento lo iban a agarrar así que lo convencí de que yo también iba a aportar dinero en nuestro hogar.

Cuando tenía 21 años, me di cuenta que había quedado embarazada obviamente de él, y pensé en abortar sin consultarlo, pero no podía quitarle ese derecho de ser padre así que lo platicamos e incluso ahí fue la primera vez en la que seriamente pensé en retirarme de este trabajo y dedicarme de lleno a formar el hogar con el que siempre soñé, la familia feliz saliendo a pasear los domingos en carro y cargando hasta con el perro, pero me di cuenta de que con su sueldo no nos alcanzaba, la bebé al nacer usaba muchos pañales y los gastos de la leche eran excesivos, luego comenzó a crecer muy rápido y teníamos que comprarle ropa a cada rato, así que fui a otra ciudad donde nadie me conocía en busca de trabajo, a las muchachas que tenían tiempo trabajando en esa esquina, no les agrado mucho mi llegada, pero una de ellas la que se veía más vieja me puso condiciones y ahí me quedé; la primera noche me fue bien llegué a casa con seis mil pesos, cosa que enfureció al hombre quien me amenazó con quitarme a mi bebé e irse de la casa, ya sabes mi hermana su lado machista no le permitía aceptar que ganara más plata que él, hasta que lo convencí de que lo que yo hacía era por nuestro bien, luego llegó el segundo bebé y tenía que trabajar por más tiempo.

 

Siempre me he cuidado evitando contraer algún tipo de infección, me hago estudios del SIDA ya que ante todo está mi familia, a los que trato de no descuidar, y por otra parte mis clientes de ellos vivo, de ellos comen mis hijas, que al igual que yo tienen a sus familias. A los que sí me gustaría darles un susto es a la bola de policías quienes a cada rato me extorsionan y no me dejan trabajar, a veces me quitan lo poco que llevo en una noche, y si voy comenzando a trabajar y no tengo para que me dejen estar, me suben a la patrulla porque con algo les tengo que pagar, y si son tres o cuatro policías con todos me tengo que acostar, dicen es por mi bien para evitar pagar una multa de hasta dos mil pesos por una falta administrativa eso si bien me va; acostumbran a sembrar marihuana y aparte de quedar fichada se paga más, imagínate hermana termino asqueada, encabronada y adolorida, con los policías no me puedo portar como con los clientes y todo me tengo que dejar hacer, ellos toman el control me violan, me dejan sin ganas de seguir trabajando pero en casa tres personas dependen de mí, luego de lavarme, vomitar y fumarme un cigarro tengo que ponerme a buscar clientes, porque ahora también ya somos blanco del famoso “derecho de piso”.

Hace unas semanas estábamos las muchachas y yo platicando era fin de quincena y es cuando menos gente hay, cuando llegó una camionetona de la cual se bajaron cuatro hombres bien vestidos, pensamos que eran turistas y venían por varias de nosotras para ir de  de fiesta, pero que va, preguntaron por “la mami” así que la chava que tenía más tiempo en esta esquina les preguntó: ¿ Qué necesitan? Al mismo tiempo en que nos ofreció a todas, pero sin que la dejaran terminar de decir los servicios que ofrecemos la callaron, uno de ellos le dijo que no se hiciera pendeja y que estaban ahí porque a partir de ahora teníamos que dar una cuota si no nos iban a dar piso, ella les dijo que no había gente y que nadie había trabajado esa noche, pero no les importó y quedaron de pasar por 30 mil pesos el fin de semana, esa noche no le tomamos mucha importancia y seguimos trabajando,  pensamos que se trataba de un juego pero al segundo día una de las muchachas, un travesti, fue ejecutado mientras trabajaba en otra ciudad ella era nuestra amiga y a veces venía a prostituirse en nuestra esquina, ya que decía las cosas allá (Cancún) se estaban poniendo feas; los acosaban no solo los policías que en complicidad trabajan con los delincuentes, si no también los obligaban a “poner el dedo” si a buscar clientes que para los maleantes fueran “secuestrables”, las chicas los atraían con su servicios, contratan un taxi (obviamente el taxista era parte de la banda) y él los llevaría al hotel pero a mitad de camino, a las muchachas las aventaban del carro y a los clientes luego de amenazarlos los obligaban a realizar retiros de sus tarjetas y les quitaban todas sus cosas de valor, luego los amenazaban y dejaban en el mismo lugar donde solicitaron el servicio, por eso buscaban otros lugares más tranquilos, de esos que ya no hay.

Esa vez del miedo de terminar igual pagamos la primer “cuota” trabajamos solo para ellos, pero solo fue un mes y mejor dejamos de ir por un tiempo, algunas muchachas regresaron a sus pueblos donde empezaron con este desmadre, las que nos quedamos comenzamos a anunciarnos en los periódicos, trabajamos solo por citas, pero no nos dejaba mucho y era más riesgoso ir a los lugares que nos citaban y en ocasiones solo me utilizaban, cuando el cliente quedaba satisfecho me amenazaba con llamar a una patrulla y decir que le robé; era mi palabra contra la suya y sin nada regresaba, aparte nos llegaban extorsiones a los número que publicamos y todo tipo de amenazas. Pasó un tiempo y otras chicas llegaron a esa esquina y ahora que nosotras volvimos a la calle, vivimos con el temor de que vuelvan a regresar,

mi hermanita ya tengo 35 años y el tiempo en este trabajo se me está terminando, tengo dos adolescentes en casa y un marido al que hice vividor.

Me gusta mi trabajo es lo que yo sé hacer y nadie me lo va a quitar, me llamo Nadia, por el día soy como cualquier mujer, por la noche una mujer cualquiera, pero de día y de noche soy la mujer que cualquier hombre quiere tener.